2026-06-27 Tatuajes, Pasteles y una Elfa Borracha
Los Suburbios: La Taberna Laughing Skull
Llegamos a mediodía a la Taberna Laughing Skull, en los suburbios. Nada más entrar, nos cruzamos con dos figuras que llamaron la atención: un semiorco y un góliath, ambos cubiertos de tatuajes del All-Hammer. Intercambiaron unas palabras — en un idioma que solo Stiggol entendió. Lo que dijeron queda entre él y su conciencia, de momento.
Después de comer y tomar unos helados refrescantes (sí, en los suburbios, sí, estaban buenos), Stiggol aprovechó para hablar con Ismena, la tatuadora que le había recomendado el Padre Uroth. Para sorpresa de Stiggol, Ismena resultó ser hija del propio Padre Uroth — el enano tuerto que sigue sin ponerse un parche. Acordaron el diseño del tatuaje y la hora para el día siguiente.
Dividiendo el Trabajo (Otra Vez)
Al salir de la posada, el grupo se separó según sus respectivas agendas:
Edward y Stiggol — Rastreando a Dopi
Edward, con la ayuda su conocimiento de los bajos fondos y de Stiggol, intentó conseguir información que pudiera ayudarles a localizar al Doppelganger. Los resultados fueron modestos: dieron con la pista de un prestamista que podría saber algo, pero el hombre no estaba en ninguno de sus lugares habituales. Callejón sin salida, de momento.
Alastar y Zephor — El Templo de Pelor
Mientras tanto, Alastar y Zephor visitaron el Templo de Pelor. Zephor consiguió alguna información sobre su sueño y, de paso, realizó una gestión diplomática de consecuencias potencialmente devastadoras: le pesaba en su conciencia el hecho de ayudar al vampiro Lord Valcarin, resultó que el sacerdote de Pelor es un poco fanático y luego de interrogar al pobre clérigo le informó que intentaría enviar gente para deshacerse del vampiro.
Lo cual, dado que Valcarin lleva siglos protegiendo su ciudad y es probablemente mucho más poderoso de lo que aparenta, podría acabar muy mal para los paladines.
El resto del grupo no sabe nada de esto. 😄
Casa Sorn — Vigilancia Persistente
El grupo se reunió y decidió tantear la posibilidad de infiltrarse en la Casa Sorn. La vigilancia seguía siendo considerable. No era el momento. Decidieron dejarlo para otra ocasión y volvieron a la posada a cenar.
Buscando a Voron
Por la noche salieron a buscar a Sasas y, más importante, al misterioso elfo con el que lucharían en el torneo, para ver si estaría dispuesto a ayudarles también en la misión del Bastión.
El elfo no aparecía por ningún lado. Ni siquiera Sasas sabía dónde estaba. El enano, sin embargo, se mostró optimista: conociendo a su compañero, creía que aceptaría sin problema cuando se lo explicasen. Se despidieron acordando reunirse a la mañana siguiente, temprano, para el evento más improbable de la semana:
Un curso de pastelería.
Athelitia: El Arte del Pastel como Cobertura
A la mañana siguiente el grupo se presentó en la pastelería Athelitia, donde Torin los esperaba con delantales y una paciencia que fue puesta a prueba casi de inmediato.
Primero, prueba de vestuario. Después, lección práctica sobre cómo servir postres con la discreción y elegancia que se espera del servicio en una fiesta imperial.
La sesión de prácticas fue razonablemente bien hasta que se desató una acalorada discusión sobre si los frutos del relleno eran grosellas, frutos rojos o arándanos.
Tarde de Compras y Tatuajes
Mientras Stiggol se marchaba a someterse a la experiencia de ser tatuado por Ismena (dolor garantizado, devoción a Moradin estéticamente demostrada), el resto del grupo aprovechó para hacer recados:
- Edward se compró una nueva armadura.
- Zephor adquirió una nueva morning star. (El asesino de paladines mata-vampiros necesita el equipamiento adecuado.)
- Alastar visitó la biblioteca pública para buscar información sobre las casas nobles del Imperio y la diosa MoonWeaver.
- Todos pasaron por el Palacio de Antigüedades y Curiosidades Locke Lamora, donde consiguieron un colgante patata (mandragora) y salieron espantados por los precios de los objetos mágicos.
- Última parada: Suministros Tanara, donde se reabastecieron con dos pociones.
Reconocimiento en el Teatro de los Titanes
Al día siguiente (¿o fue el anterior? el narrador no lo recuerda con exactitud), el grupo visitó el Teatro de los Titanes para estudiar la disposición de la arena y diseñar algún tipo de estrategia antes de las eliminatorias.
Las Eliminatorias: Caos Inmediato
Llegó el momento. El grupo — ahora con nombre oficial: MVP, Minimum Viable Party — se presentó en la arena listos para competir.
Voron no había aparecido.
Sasas, al borde del colapso nervioso, les dijo dónde creía que podría estar su compañero: la infame taberna La Hormiga de Bronce, reconocible por la hormiga gigante que decora su entrada.
(Flashback #1 al sueño de Alastar.)
Allí encontraron a Voron: una elfa de pelo azul, completamente borracha.
(Flashback #2 al sueño de Alastar.)
Sin tiempo para formalismos, Alastar la cargó al hombro cual saco de patatas (como el colgante que Edward se había comprado, curiosamente) y el grupo corrió de vuelta a la arena.
Llegaron justo a tiempo. Con un pequeño inconveniente: el sabio — aunque no especialmente inteligente, aunque tampoco es que el resto del grupo brille por su inteligencia — Zephor tuvo que gastar un slot de conjuro en Lesser Restoration para curarle la resaca a Voron antes de que empezara la lucha.
Y así, con un paladín enfadado, una elfa recién desresacada, un enano esperando nervioso y el grupo de aventureros más improbable de Tenescay, comenzaron las eliminatorias.
Y ahí lo dejamos.
Fin de la Sesión 03.