2026-06-13 El Jardín, el Enano y los Sueños

Noche en el Barrio Rojo

Tras cenar en la posada, el grupo decidió aprovechar la noche y explorar el Barrio Rojo. Primera parada: la Capilla de Avantra.

Alastar intentó comunicarse con la diosa. Sin éxito. La cuidadora de la capilla, sin embargo, le ofreció una pista valiosa: Avantra solo escucha cuando hay sangre de por medio. Información que el paladín guardó con cuidado y cierta incomodidad.


Jardín Ambrosía

La siguiente parada fue el Jardín Ambrosía, un burdel de considerable lujo. Madame Catarena nos recibió con la profesionalidad y el encanto propios de alguien que lleva años leyendo a la gente antes de que abran la boca. La conversación fue cordial — y se animó notablemente cuando mencionamos al Capitán del Centinela de la Reina. La madame nos pidió un favor: si algún día abandonábamos Tenescay, que pasáramos antes a verla. Quería enviarnos con una "nota" para el capitán. Acordamos que sí.

Antes de despedirnos, Catarena nos indicó dónde encontrar a Nyxie.

Nota: Nyxie es la persona que Zephor y Alastar necesitan contactar para conseguir el objeto que su hermano les ha encargado.

En el momento en que Edward la vio por primera vez, tuvo una de sus visiones. Los detalles de lo que vio los tendrá que explicar Isra.


Nyxie

La encontramos exactamente donde la madame nos había dicho. Nyxie es una mujer abrumadora — y no solo por su presencia física, sino por esa forma que tiene de llenar una habitación sin esfuerzo aparente.

La conversación fue breve y directa: antes de ayudarnos, tendríamos que ganarnos su confianza. Para ello nos puso dos condiciones:

  1. Gastar dinero esa noche en el Jardín.
  2. Reunirnos con ella a la mañana siguiente en el Café Alkarnic.

Dicho esto, se marchó y nos envió compañía.

La noche costó 5 monedas de oro por persona. Edward y Stiggol contribuyeron con 1 moneda de oro extra cada uno para que Alastar — que hasta ese momento había llegado virgen al nivel 3 — pudiera remediar esa situación con las dos chicas que le enviaron. 😄 El resto del grupo también pasó una buena noche, cada uno con su acompañante en los baños.


De Vuelta a la Calle

Unas tres horas después dejamos el Jardín. Edward, ya en la calle y con el grupo reunido, nos contó su visión: Nyxie en una cama junto a una chica pelirroja y lo que parecía ser un Doppelganger — que podría o no ser nuestro conocido Dopi.

Archivamos la información y pusimos rumbo al Club Pakrana para tomar algo antes de volver a la posada.


El Club Pakrana y Sasas

Estábamos tranquilamente ahogando las penas en alcohol cuando se nos acercó un enano. Lo habíamos visto antes, al pasar frente al club de camino al Jardín. Nos invitó una copa y, con una sonrisa que prometía problemas interesantes, nos condujo al piso inferior del local.

Allí, en una sala que oficialmente no existía (o sí), se celebraban peleas clandestinas (o no tanto).

El enano — Sasas — nos ofreció un trato: 20 monedas de oro si uno de nosotros se apuntaba a pelear esa noche. El grupo deliberó brevemente y, por unanimidad silenciosa, todos miramos a Alastar. El paladín aceptó con la resignación de quien sabe que no tiene escapatoria.

Las apuestas quedaron así:

La pelea fue reñida — cualquiera de los dos podría haberla ganado — pero Alastar salió victorioso. Con la cara bastante rota, eso sí, pero victorioso.

Satisfecho con el resultado, Sasas nos hizo una nueva propuesta: participar en el Torneo del Fin del Verano, que se celebraría en una semana en el Circo de los Titanes. Su compañero — un alto elfo cuyo nombre sugiere linaje noble, aunque su dirección habitual parecía ser los suburbios — quería participar, y el torneo requería grupos de cinco. Les faltaban cuatro.

El torneo tiene dos fases:

  1. Eliminatorias — Grupos contra grupos (en 2 días).
  2. Torneo — Grupos contra monstruos.

Les dijimos que lo pensaríamos y les daríamos una respuesta pronto.


Los Sueños

Esa noche, cada miembro del grupo tuvo sus propios sueños:


Día siguiente por la mañana: Café Alkarnic

Desayunamos y fuimos a la reunión con Nyxie. La misión que nos propuso es la siguiente: recuperar una daga que le robó el capitán de la guardia imperial. El problema es que el capitán guarda sus cosas en el Bastión — la fortaleza militar al otro lado del puente.

Nyxie, sin embargo, tiene un plan. En 2 días — el mismo día de las eliminatorias del torneo, por si la agenda no estuviera ya suficientemente cargada — se celebra una fiesta en el Bastión. Nyxie tiene un contacto: un pastelero que podría introducirnos como parte del servicio.

Aceptamos.


Dividiendo el Trabajo

El grupo se separó para gestionar los preparativos:

Zephor y Alastar fueron a hablar con Torin, el pastelero, y a dejar un mensaje para Sasas confirmando que aceptábamos el torneo. La conversación con Torin fue... complicada. (¿Por qué seguimos enviando a los que menos labia tienen a hacer este tipo de gestiones? Es algo que tenemos que hablar seriamente como grupo.) Al final, Torin accedió a ayudarnos. Al día siguiente tendríamos que ir a su pastelería a aprender a servir los postres.

Edward y Stiggol se dirigieron al Templo de Moradin. Allí, el Padre Uroth — el enano tuerto que se niega a ponerse un parche — le recomendó a Stiggol una tatuadora que trabaja en los bajos fondos. Al parecer, es la única persona en la ciudad capaz de hacer un tatuaje auténtico de Moradin. La misma que le hace los tatuajes al propio sacerdote.

El grupo se reunió de nuevo y los cuatro pusimos rumbo a los suburbios.

Y ahí lo dejamos.


Fin de la Sesión 02.