2026-05-23 Bienvenidos a Tenescay

Llegada a la Ciudad

Llegamos a Tenescay por la tarde. La cola para entrar en la ciudad era larga — muy larga — y avanzaba con una desesperante lentitud. A lo largo de la espera, vendedores ambulantes ofrecían comida, agua y toda clase de servicios de dudosa necesidad. Tras valorar nuestras opciones, decidimos contratar a un guía llamado Odinel. No era el más barato — ni de lejos — pero fue el único que nos prometió algo que los demás no podían: saltarnos la cola. La alternativa era pasar otra noche durmiendo fuera de los muros. No había mucho que pensar.

Odinel cumplió su palabra. Nos introdujo en la ciudad y, durante el trayecto, nos fue explicando la historia de Tenescay y la estructura de su Nivel 1, el más accesible de los cuatro que componen la ciudad:

Siguiendo el consejo de Odinel, nos hospedamos en La Posada del Penitente, en el Pennyward.


Día 2 — El Tour Continúa

El contrato con Odinel cubría 24 horas, así que a la mañana siguiente volvió a buscarnos para mostrarnos el resto de la ciudad.

Pennyward

Comenzamos en el mismo barrio donde nos alojábamos. Pasamos por una joyería para vender algunos objetos que llevábamos encima — dejamos todo para tasación y quedamos en volver a recogerlo más tarde.

Barrio Rojo

A continuación, Odinel nos llevó a echar un vistazo al Barrio Rojo. A esa hora de la mañana, todo estaba cerrado, pero al menos pudimos ubicar los puntos de interés:

Nivel 2

Subimos al segundo nivel, donde Odinel nos explicó la estructura:

En el Tradeward vendimos la tela que nos había regalado aquel mercader en la Torre de la Reina. Obtuvimos 44,5 monedas de oro.

Después, en el Tradeward, Stiggol recordó haber escuchado la noche anterior en la posada una conversación entre dos hombres sobre un lugar llamado Palacio de Antigüedades y Curiosidades Locke Lamora. La curiosidad pudo más que la prudencia, y allí fuimos.

El local estaba regentado por dos elfos. Stiggol aprovechó la ocasión para mostrarles su espada y ver qué podían decirle al respecto. Los elfos se mostraron inmediatamente interesados — demasiado, quizás. Ofrecieron dos opciones:

Stiggol optó por lo primero, de momento. El dueño y él se retiraron a una habitación privada. Al volver, el elfo informó de que no había encontrado gran cosa.

Lo que realmente ocurrió en esa habitación... Stiggol ya os lo contará. Pero para ir abriendo boca: el elfo casi no sale con vida de la experiencia.

Alastar también aprovechó para preguntar a los elfos sobre la espada de Sir Galegan Gale.

Nivel 3

Continuamos hacia el tercer nivel:

Pasamos primero por el Templo de Pelor y después pusimos rumbo al Templo de Moradin. De camino, exploramos el Barrio de Plata en busca de la casa de los Sorn, sin éxito. Lo que sí vimos fue una casa con cuatro guardias en la puerta y un hombre mayor que, tras dar algunas órdenes, se marchó acompañado de uno de ellos.

Al llegar al templo de Moradin, Stiggol decidió intentar algo que nunca había hecho antes: orar. Lo que esperaba era silencio. Lo que obtuvo fue la voz del propio Moradin All-Hammer:

"Los servidores de mis Avatares me sirven a mí. Libéralo."

El acojone fue considerable.

Después habló con el sacerdote del templo: un enano tuerto que, por alguna razón que escapa a toda lógica, se niega a ponerse un parche en el ojo. La conversación fue reveladora en su falta de información: Khydon fue hecho prisionero en otro plano por una entidad maligna. Los sellos que lo mantienen cautivo están en el plano material. Pero nadie sabe cuántos son, cómo son, ni dónde están.


Un Encuentro con la Guardia

Al salir del templo, a alguien del grupo (Stiggol) se le ocurrió la brillante idea de preguntarle a una patrulla de la guardia dónde vivían los Sorn.

Resultado: detenidos. Bueno, no exactamente detenidos — nos llevaron a hablar con el High-Richter.

Resultó que dos días antes de nuestra llegada a Tenescay, una sirvienta de la familia Sorn había asesinado a toda la familia. La niña logró escapar y la estaban buscando. Compartimos lo que sabíamos — omitiendo estratégicamente todo lo relacionado con el Doppelganger — y nos dejaron marchar. La conversación con el High-righter terminó en buenos términos. Mejor de lo esperado.


Nivel 4 — De Momento, Solo de Lejos

Al cuarto nivel no subimos. El acceso es considerablemente más complicado que en el resto de la ciudad. Desde abajo pudimos saber que allí se encuentran:

Tendremos que volver cuando tengamos una razón — y una excusa — suficientemente buena para entrar.


Fin de la Sesión 01.